Se habla tanto sobre este tema que necesitaba contar mi experiencia. Yo invertí en el primer proyecto audiovisual de Orsai, una peli que se llama La Uruguaya basada en un libro de Pedro Mairal, la promesa era linda, participar de la cocina de un proyecto audiovisual, tomar alguna decisión. Estaba todo en pañales pero como siempre me gustó el cine y además era la pandemia me pareció una buena propuesta. Me compartieron el libro, tuvimos algunas decisiones y charlas por zoom, pude asistir a una reunión de producción, que en realidad era una excusa para ver la peli y hasta se logró “recuperar” lo invertido (en realidad que te devuelvan lo mismo que pusiste 2 años después no es técnicamente recuperar pero bueno, se puede dar por ganado). Y ahí quedaba la pregunta, tenías la posibilidad de retirar esa plata o reinvertir en otro proyecto, que esta vez tenía como protagonista a Diego Peretti, según el mismo Casciari y su equipo de prensa de aquel momento, un éxito asegurado. Y tenía algo de lógica, si una película con actores desconocidos había logrado recuperar la inversión, una con alguien mucho más conocido podría al menos hacer lo mismo.
Y ahí fui, a dejar mi dinero allí en este nuevo proyecto. Pero esta vez la experiencia no fue tan satisfactoria, si tuve la posibilidad de participar en un coro (que casi ni se escucha en la peli) y conocer al propio Peretti en persona, de ahí la foto. Pero luego las decisiones fueron no vinculantes, como la elección del poster de la peli, donde el director opto por otra opción que los socios, o la elección de la distribuidora Filmsharks, donde se dio a elegir pero se aclaró que ellos tenían una con la que querían trabajar y esa terminó ganando. Empresa que hasta el día de hoy no logró vender la película a plataformas como se prometía.
Finalmente llegó el día del estreno, muchos socios productores participaron disfrazándose del personaje e invitando a ver la peli. No hubo función para socios (porque eramos muchos), yo la terminé viendo en una función de prensa en el Dac donde estaba el co-director Javier Beltramino (el que no es Peretti). La peli a mi entender no es buena, la crítica está en este perfil, pero después la cosa se empezó a poner algo más difusa. Se eliminaron canales de contacto como WA y hubo algunas reuniones más donde se explicaba el recorrido de la película, pero ya la cosa no pintaba tan optimista como al principio, la peli no logró entrar a ningún festival importante y luego de algunas semanas dejo de estar en cartel en la mayoría de los cines. A nuestras billeteras llegaron algunas mínimas regalías de proyecciones en cine y una supuesta venta a Warner de Europa del Este, pero nada de contratos con plataformas o algún indicio de negociaciones. También varios miembros del equipo que estaban desde La Uruguaya dejaron de aparecer en los videos. Poco a poco las esperanzas de recuperar el dinero invertido se apagaban más y más al igual que la comunicación.
Luego en las redes encuentro un grupo de IG que empezó a hablar de este tema, eran socios productores que exigían respuestas que nunca llegaron y empezó esta idea de comenzar con el juicio. Aclaro que yo no me sume a la demanda, no porque me pareciera que todo estaba perfecto, sino porque me parecía que invertir en un abogado me iba a hacer perder más dinero que el que eventualmente se recuperaría.
Y ahora veo que todo esto finalmente estalla en los medios, claramente incentivado por las figuras de renombre que aparecen allí y que (a mi entender) poco tienen que ver con la cocina de todo esto.
Respondiendo a la pregunta inicial, no creo que esto sea una estafa pero si hay una clara mala praxis en todo esto y una falta de responsabilidad. La rendición de cuentas presentada por la peli de Peretti (La muerte de un comediante) no es el típico presupuesto que se presenta en este tipo de películas, el que enseñan en las escuelas de cine o el que se presenta en el Incaa. Se parece más a una suma de ítems donde aparecen recibos que no son oficiales y otros que pertenecen a otros proyectos, como el proyecto del Dibu por ejemplo.
El guion de esta película tiene algunos errores básicos, esto obviamente es subjetivo pero en tamaña producción se lo podrían haber pasado a un guionista con experiencia para que haga de script doctor al menos.
No creo que Peretti tenga responsabilidad legal en esto, pero me llama mucho la atención que siendo un proyecto que él trajo, escribió, dirigió y según dijo le pareció tan personal, no invirtió en comprar ni un bono. Él cobró un honorario fijo al igual que los otros dos directores (porque según los papeles había tres).
La distribuidora debería explicar un poco más por qué la película no se puede vender a alguna plataforma para al menos recuperar una parte de lo invertido, aunque sea compartir qué respuesta u oferta le dieron.
“Fue un negocio que salió mal” claramente no es suficiente y la gente que confió merece más detalle de lo que pasó. Seguramente los medios esta semana hicieron su circo pero nada de esto hubiera pasado si se hubieran esmerado un poco más en explicar lo que pasó cuando tenían que hacerlo.

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