Vieron cuando los políticos dicen “no voy a hacer comentarios sobre ese tema” o cuando dicen lo que todos quieren escuchar aunque después hagan diametralmente lo opuesto, bueno, eso es se llama hacer lo políticamente correcto. Claro que, más allá del nombre, este tema no se limita solamente a los políticos y nuestra vida muchas veces se ve invadida por este tipo de cuestiones. Esto sucede especialmente cuando los hombres intentan levantarse alguna chica y dicen cosas que realmente no piensan o que creen que van a lograr seducirlas.
A mi mucho no me gusta este tipo de falsedades y como toda mi vida desarrollé dos grandes adicciones que son: hacer lo contrario a lo que hace la mayoría y boicotear toda posibilidad de agradarle a las chicas. Decidí publicar está conclusión que habla de lo que comúnmente se evita hablar.
“Tengo muchas cosas en la cabeza”, “realmente en este momento de mi vida tengo otras prioridades”, o la vieja y conocida “no sos vos, soy yo”. Todas esas frases pueden ser utilizadas por las mujeres con un montón de propósitos que obviamente no son los que se leen a primera vista. Puede ser que no vean un futuro con su pareja, o no sientan lo mismo que antes o que sencillamente no se sientan respetadas por sus parejas. Pero en el caso de los hombres hay una única razón para cortar una relación, pensamos que podemos tener algo mejor.
Sobre esto queridos amigos, porque esta conclusión creo que sólo va a interesarle a los hombres, es la conclusión de hoy. Sobre todo eso que pensamos los hombres sobre nuestras parejas pero nunca decimos ni hablamos de ello con otras personas que no sean hombres de nuestro circulo porque no sería políticamente incorrecto. Muy lejos de esas falsas creencias que imponen las mujeres, como el amor y las almas gemelas, los hombres tenemos otros criterios a la hora de analizar nuestras posibles presas, o como se les dice comúnmente “mujeres”.
Pero tampoco voy a estereotipar a los hombres (entre los cuales me incluyo) como seres que no tienen ningún sentimiento y en lo único que piensan es en coger. Eso no es verdad tenemos sentimientos (la parte de coger es cierta) el problema es que la mayor parte del tiempo le gana la razón al sentimiento. El hombre por naturaleza es un ser práctico, que evalúa cada instancia de su existencia. Y es de ahí de donde sale la mayor virtud y el mayor defecto del hombre al mismo tiempo, la auto superación constante.
Porque más allá de que se nos considere vagos, nuestra meta constante es mejorar y conseguir superar a los demás, claro que muchos nos quedamos en la idea y no la llevamos a la práctica. Para ejemplificar esto voy a utilizar uno de los ejemplos más utilizados en estás conclusiones y que para el caso viene como anillo al dedo, el típico y nunca bien ponderado ejemplo de minas: Cuando no tenés a nadie cualquiera es valida, desde la más gorda hasta la más flaca. Desde la más linda hasta la que es más parecida al retrato de Lenin en sus últimos días. Y obviamente, al ser seres que priorizamos la practicidad ante todo, usamos una escala de mayor a menor, primero vamos con las mas lindas, después con las lindas, después con las simpáticas y cuando ya no tenemos más chances con las amigas feas de las simpáticas (que aparte de ser muy feas son un embole).
Aun así, como dicen las señoras que convivieron con los próceres, siempre hay un roto para un descocido y algo siempre conseguís, por menos lindo o simpático que sea. Salís un tiempo, todo anda bien, pero que pasa, aparece otra mina un poco más respetable que te tira onda. ¿Y que vas a hacer en ese caso?, ¿quedarte con la chica que parece que tiene puesta la mascara de Frankenstein o ir con esta nueva conquista? Como asumo que a esta altura las pocas chicas que empezaron a leer pensando que esto iba a dar un giro desistieron y los que quedaron son todos hombres ni me voy a molestar en dar la respuesta. Y ahí es cuando vienen las fatídicas frases del principio.
Pero, el hombre no se queda ahí, puede parece que sus instintos de cacería se achanchan a medida que su panza de cerveza crece, pero no es así. Siempre estamos agazapados esperando que algo pique, claro que a veces la carnada no es demasiado tentadora. Pero todos sabemos que si aparece la oportunidad saltamos a agarrarla sin dudar. O, ¿por qué se piensan que esos cuarentones salen con colegialas de 15?, ¿se creen que no saben lo ridículos que parecen con esa ropa moderna, los autos descapotables y ni hablar del implante capilar. Pero hacen todo esto porque saben que lo otro es peor, que si no toman esa chance, todos los hombres se van a reír secretamente de ellos por no respetar los designios de la especie.
Aun así muchachas (si es que queda alguna, aunque creo que a esta altura ya todas borraron la página de los favoritos) esto es una etapa en la vida del hombre, claro que en todos varía a que edad termina, puede ser a los 18 o a los 50 (o quizás nunca termine). Pero, más allá de estas pequeñas cositas todos sabemos que lo que hace al amor tan especial es todo lo que nos cuesta encontrarlo.
jueves, 28 de febrero de 2008
viernes, 15 de febrero de 2008
¿Querés agrandar tu combo?
-“Un combo uno por favor”,
-“¿Querés agrandar tu pedido por $1.50?”,
-“No”,
-“¿Qué gaseosa vas a querer?”
-“Eh……..coca”
-“¿con hielo o sin hielo?”
-“sin”
-¿Querés ketchup, mayonesa o mostaza?
-…
Este no es el texto de una nueva obra de teatro, sino que es un diálogo común que se puede encontrar en cualquier lugar de comidas rápidas. Pero, más allá de ser un speach guionado por algún irresponsable del área de marketing que vive en Estados Unidos y que seguro jamás comería ahí, es algo muy representativo de algo que nos está pasando ahora.
Siempre pensé que la razón por la que uno va a comer a este tipo de lugares no es porque sea un amante ferviente de las hamburguesas o porque no haya completado la colección de juguetes de la cajita feliz. Me parece que la principal causa por la que elegimos estos lugares es porque las decisiones son sencillas y rápidas. Sólo basta pararse frente a la caja mirando las fotos para elegir que vas a querer, claro que una vez ahí surge esta lluvia de preguntas a la que uno responde generalmente con monosílabos y sin pensarlo demasiado. Esta, más allá de ser una estrategia de macabra para que digas a todo que sí, es algo que nos pasa en la vida actual todo el tiempo. Ya lo decía esa famosa letra de Charly: “no se lo que quiero, pero lo quiero ya”.
Creo que esta mezcla entre la cantidad de opciones que tenemos y el tiempo acelerado en el que vivimos, dan como resultado que uno se pare ante la vida y mire las fotos publicitarias que poco tienen que ver con la realidad, para intentar tomar una decisión acelerada antes de que le toque el turno.
Píenselo, hoy en día tenemos muchísimas más opciones de las que tuvieron nuestros padres. Somos concientes de todo lo que podemos llegar a hacer y eso naturalmente nos confunde. Sería mucho más sencillo si sucediera lo que pasaba antes donde ya sabías desde el comienzo que ibas a la escuela y después te esperaba una vida en un trabajo que no te iba a gustar pero que iba a servir para mantener a la familia que si o si ibas a tener.
Es raro, pero al tener más libertades nos puede llegar a limitar. El hecho de conocer de antemano todas las posibilidades que tenemos en la vida, hace que nos cueste demasiado optar por un solo camino, porque sabemos que al elegir uno dejamos afuera todos los demás. Es por eso que buscamos las cosas rápidas, porque creemos que pasarán más pronto y no vamos a tener que pensar demasiado.
¿O se piensan que todos los que van a comer a lo del payasito no preferirían un buen bife con papas o un buen plato de pastas? No se engañen, no es tanto por el precio, es por la rapidez de la decisión. En un restaurante vos tenés un menú que tiene de 3 a 10 páginas, en cambio ahí hay una pizarra con algunas fotos llamativas. No puede ser tan difícil, ¿no?
Pero bueno mis queridos devoradores veloces, tengamos cuidado con esto de las decisiones rápidas. No solamente que por el sólo hecho de hacerlas estamos relegando la posibilidad de tener algo mucho mejor. Sino, porque los que te dejan elegir rápido saben muy bien que no te importa tanto lo que elegís, sino la rapidez con que lo hagas.
-“¿Querés agrandar tu pedido por $1.50?”,
-“No”,
-“¿Qué gaseosa vas a querer?”
-“Eh……..coca”
-“¿con hielo o sin hielo?”
-“sin”
-¿Querés ketchup, mayonesa o mostaza?
-…
Este no es el texto de una nueva obra de teatro, sino que es un diálogo común que se puede encontrar en cualquier lugar de comidas rápidas. Pero, más allá de ser un speach guionado por algún irresponsable del área de marketing que vive en Estados Unidos y que seguro jamás comería ahí, es algo muy representativo de algo que nos está pasando ahora.
Siempre pensé que la razón por la que uno va a comer a este tipo de lugares no es porque sea un amante ferviente de las hamburguesas o porque no haya completado la colección de juguetes de la cajita feliz. Me parece que la principal causa por la que elegimos estos lugares es porque las decisiones son sencillas y rápidas. Sólo basta pararse frente a la caja mirando las fotos para elegir que vas a querer, claro que una vez ahí surge esta lluvia de preguntas a la que uno responde generalmente con monosílabos y sin pensarlo demasiado. Esta, más allá de ser una estrategia de macabra para que digas a todo que sí, es algo que nos pasa en la vida actual todo el tiempo. Ya lo decía esa famosa letra de Charly: “no se lo que quiero, pero lo quiero ya”.
Creo que esta mezcla entre la cantidad de opciones que tenemos y el tiempo acelerado en el que vivimos, dan como resultado que uno se pare ante la vida y mire las fotos publicitarias que poco tienen que ver con la realidad, para intentar tomar una decisión acelerada antes de que le toque el turno.
Píenselo, hoy en día tenemos muchísimas más opciones de las que tuvieron nuestros padres. Somos concientes de todo lo que podemos llegar a hacer y eso naturalmente nos confunde. Sería mucho más sencillo si sucediera lo que pasaba antes donde ya sabías desde el comienzo que ibas a la escuela y después te esperaba una vida en un trabajo que no te iba a gustar pero que iba a servir para mantener a la familia que si o si ibas a tener.
Es raro, pero al tener más libertades nos puede llegar a limitar. El hecho de conocer de antemano todas las posibilidades que tenemos en la vida, hace que nos cueste demasiado optar por un solo camino, porque sabemos que al elegir uno dejamos afuera todos los demás. Es por eso que buscamos las cosas rápidas, porque creemos que pasarán más pronto y no vamos a tener que pensar demasiado.
¿O se piensan que todos los que van a comer a lo del payasito no preferirían un buen bife con papas o un buen plato de pastas? No se engañen, no es tanto por el precio, es por la rapidez de la decisión. En un restaurante vos tenés un menú que tiene de 3 a 10 páginas, en cambio ahí hay una pizarra con algunas fotos llamativas. No puede ser tan difícil, ¿no?
Pero bueno mis queridos devoradores veloces, tengamos cuidado con esto de las decisiones rápidas. No solamente que por el sólo hecho de hacerlas estamos relegando la posibilidad de tener algo mucho mejor. Sino, porque los que te dejan elegir rápido saben muy bien que no te importa tanto lo que elegís, sino la rapidez con que lo hagas.
jueves, 7 de febrero de 2008
¿Adónde vas?
El primer problema aparece al querer meter un ropero gigantesco en una pequeña valija, después está el tema de llegar hasta un lugar super alejado para ir a otro lugar muchísimo más alejado aún. Todo esto obviamente sazonado por la incomodidad del viaje, demoras de muchas cosas y no nos podemos olvidar de los infladísimos precios de todo lo que interviene en este asunto. Pero, aún después de esta tortura, miles de personas día a día viajan a los lugares más remotos del mundo simplemente por diversión. La pregunta obvia que surge de todo esto es: ¿por qué? ¿Cómo es que someterse a largas colas, precios excesivos y problemas inesperados pueden ser la mejor opción para que la gente se relaje en esas miserables vacaciones que te dan después de un año agitado? Pero no se preocupen mis queridos amigos, porque averiguaremos esto y mucho más en la conclusión que viene a continuación.
Para entender un poco más esto es fundamental aclarar algo. No importa cuan lejos vaya la gente, nunca están escapando de ningún lado. Sea conciente o inconscientemente la mayoría de las cosas que hacemos en nuestras vacaciones están pensadas para cuando volvamos a nuestro lugar de origen. Sacar fotos, comprar regalos para los amigos de acá o cosas para la casa. Son todas cosas que hacemos pensando en nuestra vida cotidiana, así que, salvo por esa camisa ridícula que te compras allá pero que preferirías salir desnudo que usar en casa, todo lo demás que haces es para tu vida cotidiana.
Pero entonces, ¿por qué nos vamos tan lejos para no escapar de ningún lado? Y acá está lo verdaderamente loco de esto. Lo que queremos probar inconscientemente cuando nos vamos a algún lado es cuan lejos podemos llegar a irnos para después volver a nuestra vida habitual. Es por eso que sacamos fotos nuestras en los lugares y se las mostramos a nuestros amigos, sólo para decirles: “ves, pude llegar hasta allá y volver siendo yo mismo. Cualquiera puede estar ahí habiendo nacido ahí, yo llegué habiendo nacido acá”. Y ese es el verdadero logro en este tipo de situaciones, porque no es cuestión de cambiar o adaptarse a un lugar nuevo, es todo lo contrario. Lo fundamental es llegar lo más lejos posible y volver siendo el mismo. Lo que cambia radicalmente es el lugar, la persona sigue siendo la misma. Eso es lo difícil y lo que se aspira a hacer. Yo tengo mi vida en otro lado, pero puedo dejarla un tiempo e irme muy lejos. Y cuando vuelva todo va a seguir siendo justo igual que antes.
Si todavía no me creen después de todas las pruebas irrefutables pruebas (esto es un blog de opinión, no una tesis científica) solo basta analizar una frase que se usa muy comúnmente: “mirá hasta donde llego ese”. Esto se puede usar en referencia a un ascenso, a un viaje o a la carrera de alguien (o a una competencia de meadas, pero eso es otra cuestión). Pero siempre hace referencia a un logró personal. De alguna manera el moverse de un lugar a otro siempre está asociado al progreso, entre más te podes mover más exitoso sos. Pero claro, que motivo hay para moverse si no es para poder mostrarle a donde llegaste al que antes tenías al lado.
Para entender un poco más esto es fundamental aclarar algo. No importa cuan lejos vaya la gente, nunca están escapando de ningún lado. Sea conciente o inconscientemente la mayoría de las cosas que hacemos en nuestras vacaciones están pensadas para cuando volvamos a nuestro lugar de origen. Sacar fotos, comprar regalos para los amigos de acá o cosas para la casa. Son todas cosas que hacemos pensando en nuestra vida cotidiana, así que, salvo por esa camisa ridícula que te compras allá pero que preferirías salir desnudo que usar en casa, todo lo demás que haces es para tu vida cotidiana.
Pero entonces, ¿por qué nos vamos tan lejos para no escapar de ningún lado? Y acá está lo verdaderamente loco de esto. Lo que queremos probar inconscientemente cuando nos vamos a algún lado es cuan lejos podemos llegar a irnos para después volver a nuestra vida habitual. Es por eso que sacamos fotos nuestras en los lugares y se las mostramos a nuestros amigos, sólo para decirles: “ves, pude llegar hasta allá y volver siendo yo mismo. Cualquiera puede estar ahí habiendo nacido ahí, yo llegué habiendo nacido acá”. Y ese es el verdadero logro en este tipo de situaciones, porque no es cuestión de cambiar o adaptarse a un lugar nuevo, es todo lo contrario. Lo fundamental es llegar lo más lejos posible y volver siendo el mismo. Lo que cambia radicalmente es el lugar, la persona sigue siendo la misma. Eso es lo difícil y lo que se aspira a hacer. Yo tengo mi vida en otro lado, pero puedo dejarla un tiempo e irme muy lejos. Y cuando vuelva todo va a seguir siendo justo igual que antes.
Si todavía no me creen después de todas las pruebas irrefutables pruebas (esto es un blog de opinión, no una tesis científica) solo basta analizar una frase que se usa muy comúnmente: “mirá hasta donde llego ese”. Esto se puede usar en referencia a un ascenso, a un viaje o a la carrera de alguien (o a una competencia de meadas, pero eso es otra cuestión). Pero siempre hace referencia a un logró personal. De alguna manera el moverse de un lugar a otro siempre está asociado al progreso, entre más te podes mover más exitoso sos. Pero claro, que motivo hay para moverse si no es para poder mostrarle a donde llegaste al que antes tenías al lado.
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